¿Estudiar chino o japonés? Aprendiendo un idioma asiático en Venezuela
Si ya estudiar inglés o algún idioma europeo no basta en nuestro aprendizaje y se opta por mirar a los asiáticos, vale entonces pasarse por este listado de pro y contras entre el japonés y chino, sobre todo en Venezuela

¿Para qué quieres estudiar un nuevo idioma? De entrada esa sería la primera pregunta que hay que hacerse antes de desprenderse de la lengua de Cervantes e incursionar en un nuevo dialecto. Muchos optan por superación profesional, otros simplemente por diversión. Lo cierto es que antes de dar el siguiente paso, debemos saber al menos para dónde va el camino.
Terminada la excusa de padre que quiere lo mejor para su hijo, vale entrar en el hueso de la sopa: ¿qué elegir entre chino y japonés si se desea estudiar en Venezuela? Primero deben saber que aprender un idioma así en el territorio de Bolívar no es cosa fácil para los que viven lejos de las ciudades principales. Sólo ciudades como Maracaibo, Caracas, Barquisimeto o Valencia tienen (con temor a equivocarme) centros de idiomas especializados de este tipo.
Tanto para uno como para otro deben saber que se puede iniciar de manera autodidacta (a través de sitios especializados en Internet, libros, material de consulta) pero llegado un punto van a necesitar un instructor, al menos para que les explique el rollo cultural en cada pronunciación o en cada elemento de aprendizaje (y es preferible que sea presencial).
Japonés
Si eligen japonés (probablemente por aquello de ser otaku hasta la médula) de entrada sepan que aunque resulta ser el idioma más fácil entre los dos, es el más difícil de aprender por las condiciones: no se consigue material y el que se halla es en su mayoría en inglés; no hay centros de enseñanza y los instructores no abundan (si consiguen uno… ¡¡¡NO LO DEJEN IR!!!). De hecho, la propia embajada de Japón en Caracas reconoce que hay más demanda que oferta y que las pocas plazas disponibles para la enseñanza en su centro nunca dan abasto.
Entonces, lo elemental sería buscar sitios en español con los que se puedan, al menos, iniciar. El sitio de la estación radial NHK tiene un excelente curso llamado Japón, mi amor como para comenzar a practicar el japonés hablado. Para escribir ya es un poco más avanzado pero lo básico sería buscar “silabario japonés” en algún buscador para encontrar una lluvia de material con el que se puede practicar los primeros trazos en hiragana y Katakana. Con eso aprendido, lo siguiente son los kanjis que ya representan otra curva de aprendizaje y que se recomienda un instructor (o al menos un guía).
Para las conjugaciones, estructuras, verbos y demás formas del idioma, hay una infinidad de libros pero personalmente les recomiendo uno llamado “Japonés hablado” (de Nakamura y Brown) que representa un buen elemento para instruirse (aunque es difícil de conseguir, por lo que si llegan a ubicarlo por la Web, dejen a través de los comentarios su localización). Algunas librerías de Venezuela lo tienen entre su catálogo pero a la hora de solicitarlo, les resulta agotado. Hago la acotación a ver si con la insistencia lo exigen a la editorial.
Lo resaltante de aquí es que una vez que ustedes quieran conseguir algún tipo de certificado por su conocimiento (alcanzado de manera autodidacta o a través de un tercero) pueden hacer una prueba, conocida como nōken, que se realiza en la embajada. Tiene 5 niveles: el uno termina siendo para los más experimentados (que ni algunos japoneses logran superar) mientras que el cinco es para principiantes (y por el que bien, se podría comenzar).
Chino
Ahora bien, si seleccionan chino, deben saber que tienen un monstruo difícil de domar por delante, pero no imposible. Por lo menos el chino mandarín (la más popular entre las variantes) resulta complejo por la cantidad de caracteres que posee en su haber, pero al igual que el japonés, tiene un sistema de traducción fonética basado en el alfabeto latino y no directamente con los caracteres chinos (se denomina pinyin mientras en japonés es rōmaji).
La diferencia sustancial es a la hora de hablar porque mientras que en Japón se puede llegar con cualquier cantidad de tonos vocales sin perder el significado de una palabra, en mandarín el tono vocal (son cuatro en total) es lo que diferencia una palabra de la otra. Es así como “ma” con sólo cambiarle la entonación puede significar desde “mamá” hasta algún improperio.
Lo bueno es que tiene tantos institutos como chinos en Venezuela. Al menos en Maracaibo, universidades como URBE y LUZ realizan cursos avalados por sus centros de idiomas. También hay excelentes sitios en Internet para conseguir insumos de práctica tales como Chino-china, y nunca falta un local en cualquier poblado donde podrán hallar a un “incauto” para desarrollar destrezas.
Los inicios son en un nivel conversacional por lo que no hay que preocuparse por los caracteres hasta que se llegue, al menos, a dominar palabras básicas. Esto nos va a permitir aprender tal cual como lo hicimos en castellano: primero escuchando y luego escribiendo.
Ambos necesitan disciplina, tiempo y hasta dinero, así que si están considerando anotarse en alguna, piensen bien en su calendario de actividades porque no son tan usuales como el inglés (que podemos practicar viendo series/películas o leyendo documentos que generalmente circulan en Internet) sino que necesitan un esfuerzo extra por su complejidad y la lejanía de sus naciones “oficiales”.
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chinocastellano PUNTO com
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