Ni el carisma de Hugo Chávez podría evitar que la corrupción revolucionaria se coma al "proceso" en caso que el precio del petróleo cayera súbitamente.

Una
caída en los precios del petróleo seria muy perjudicial para Chávez, sin la bonanza que le ha proporcionado un barril de petróleo por sobre los 40 dólares su "proyecto anticuado" no podría sostenerse. Simplemente no hay una planificación efectiva para que el país abandone su dependencia del "oro negro" o para crear instituciones que a largo plazo aseguren una viabilidad social mas allá de las (circunstanciales) misiones.
Chávez: "Que se olvide el mundo de petróleo regalado, un petróleo a 10 dólares es regalado, mejor sería regalarlo, el petróleo no debe valer menos de 40 dólares el barril, en estos momentos". [1]
Pero a pesar de lo que diga este presidente los precios del crudo dependen exclusivamente del mercado, no hay bandas pre-establecidas en los precios del barril así como le gustaría, ni existen planes para que esto suceda.
Ni siquiera
el carisma de Chávez (que mantiene enamorado a sus seguidores) podría evitar que la voracidad económica, la burocracia y la corrupción de la revolución chavista acabe consigo misma en el supuesto caso que los precios del barril de petróleo cayeran por debajo de los 20 dólares.
La
popularidad de Chávez (y de todos los gobiernos anteriores) ha estado siempre ligada a la capacidad para gastar el dinero de la venta del petróleo, al menos en lo económico
no hay ninguna revolución que relatar.
Resulta que el gobierno también
ha tenido sus malos momentos, hace varios años el petróleo tuvo una caída de hasta 14 dólares por barril; fue en esos momentos cuando vimos tantos "revolucionarios" revelarse en contra del "proceso" y la situación en la calle comenzó a calentarse.