Para quienes se preguntan si las ondas trasmitidas a través de celulares y otros medios de comunicación tienen algún efecto dañino sobre el ser humano, aquí hay un articulo interesante sobre este tema.
Todo ser viviente sobre la tierra se ha adaptado a sobrevivir en un entorno de débiles campos electromagnéticos naturales de baja frecuencia, a los que hay que sumar el campo geomagnético de la tierra. Los campos electromagnéticos naturales de baja frecuencia proceden de dos fuentes principales: el sol y la actividad tormentosa. Pero en los últimos cien años el hombre ha creado campos de mucho más altas intensidades, con una muy diferente distribución espectral, que ha alterado el fondo natural electromagnético de tal manera que escapan a una plena comprensión de los mismos. Hace falta todavía una más profunda investigación sobre la radiación electromagnética.
El ser humano está expuesto a energía electromagnética a través de variedad de medios, incluyendo microondas, ondas de radio y campos de baja frecuencia de transmisión. Hasta hace muy poco la exposición a estos campos no estaba asociada con amenaza al bienestar humano o relacionada con enfermedades y debilitamientos. El calentamiento de tejidos fué una de las causas tomadas seriamente y en se tomaron en conjunto unas normas regulatorias establecidas para prevenir el calentamiento de tejidos.
En 1979 estudios reportaron un posible enlace entre campos electromagnéticos de líneas de potencia con leucemia en niños. Este reporte fue seguido por un número adicional de estudios epidemiológicos, algunos de los cuales reportaron enlaces similares entre campos electromagnéticos de baja frecuencia y cáncer otros sin embargo no encontraron asociación.
Los estudios positivos han generado interés público y han reducido el valor de los terrenos cerca de líneas de alta tensión donde se generan grandes campos electromagnéticos. En adición a la epidemiología, varios estudios de laboratorio han conducido a reportes que concluyen efectos biológicos. La interpretación de estos resultados es complicada, sin embargo, algunos investigadores no tienen pleno convencimiento de las causas de estos efectos, debido a las diferentes condiciones de trabajo y de exposición del material de referencia y es por ello que no es concluye algo definitivo. Los reportes relacionados entre campos electromagnéticos de baja frecuencia y cáncer son extremadamente controversiales. Resultados de estudios epidemiológicos son inconsistentes y estudios positivos han sido criticados por inadecuada descripción y por posibles factores de confusión.
Tres clases de estudios han sido realizados en esta área. Ellos son: (1) estudios de laboratorio en los cuales fueron células simples, grupos de células, u órganos sometidos a campos magnéticos bajo una variedad de condiciones; (2) Estudios de laboratorio que han expuesto animales o humanos y medida de los efectos en función de la masa corporal, química, enfermedad o conducta y (3) estudios epidemiológicos de varias poblaciones humanas las que han sido asociadas a exposición a campos eléctricos de 60 Hz.
Tanto RF como los campos de 60 Hz están clasificados como radiación no ionizante, porque la frecuencia es demasiado baja como para que en ella exista suficiente energía fotónica que pudiera producir ionización de átomos. Aun así, a densidades de energía suficientemente altas, la radiación electromagnética entraña ciertos riesgos para la salud. Es sabido que desde los primeros días de la radio, que la energía de RF puede producir daños en los tejidos del organismo. En casos extremos, el calor de la RF inducida puede causar la ceguera, la esterilidad y otros graves problemas de salud. Estos riesgos, que se relacionan directamente con el calor, podrían llamarse efectos térmicos. En nuestros días se esta viendo cada vez más, que a niveles de energía tan bajos que no producen calentamiento en el organismo, la radiación electromagnética tiene efectos biológicos, algunos de los cuales pueden ser dañinos. Estos son los que llamamos efectos atérmicos.
Además de las investigaciones en curso, se han realizado otras acciones para dar a conocer el tema. Por ejemplo, el Instituto Nacional Americano de Normalización (ANSI), entre otros, ha dado algunas instrucciones para limitar la exposición humana a la energía de RF y la ARRL ha creado su comité de bioefectos, compuesto de expertos doctores, médicos y científicos que se han comprometido ha seguir voluntariamente las investigaciones científicas en este campo y a recomendar medidas de seguridad a los radioaficionados y demás.
Referencias externas (Pingbacks):
No hay referencias