El cáncer de testículo es uno de los más curables de si se detecta a tiempo.
La gran mayoría de los casos de cáncer de testículo es detectado por el propio paciente. No produce síntomas generales que puedan hacer sospechar de un problema médico, como fiebre o dolor. Dado que el cáncer de testículo es curable cuando se detecta precozmente, los expertos recomiendan la realización mensual de la autoexploración testicular tras una ducha caliente, cuando el escroto está más relajado. El varón debe examinar suavemente cada testículo palpando en busca de bultos duros y luego comparar ambos.
[1]
En caso de
encontrar un bulto como una masa sólida (especialmente si se localiza en el testículo), se hace una biopsia (extracción de una pequeña porción de tejido) para someterla a pruebas específicas de laboratorio. En aquellos varones que padecen una afección tumoral testicular existen marcadores biológicos específicos que permiten acceder al diagnóstico de cáncer de testículo: presentan valores elevados de dos proteínas (la fetoproteína y la gonadotropina coriónica) en los análisis de sangre.
[2]
Los
síntomas del cáncer de testículo incluyen:
- Un pequeño bulto fijo en el propio testículo, generalmente indoloro.
- Pequeño dolor o pesadez en un testículo (sin haber recibido nigún golpe reciente)
- Una repentina acumulación de fluido en el escroto
- Ligero agrandamiento o molestias en los pezones o en los pechos
- Dolor sordo en el bajo vientre o la ingle
- Aumento o disminución significativos del tamaño de un testículo.
De padecer cualquiera de esos síntomas debería consultar con el médico lo antes posible, preferiblemente un urólogo, aunque en sí mismos no son un signo seguro de cáncer.
El
diagnóstico del cáncer de testículo se realiza mediante ultrasonidos con una ecografía de los testículos, y si lo hay, su extensión por rayos X y TAC. En caso de un diagnóstico dudoso, la ecografía debería ser realizada antes de 2 semanas. Además en un análisis de sangre se miden los marcadores tumorales específicos AFP, GCH-β, (y LDH) que proporcionan mayor evidencia sobre el tipo de tumor y su extensión.
La
biopsia o PAF del testículo está contraindicada en general, puesto que puede facilitar la dispersión del tumor por una ruta que no es la usual. Y está indicada en pacientes con tumores retroperitoneales o mediastinales.
La mayoría de los
hombres con cáncer de testículo pueden curarse con cirugía, radioterapia y/o quimioterapia. Los efectos secundarios dependen del tipo de tratamiento y pueden ser diferentes para cada persona.
- La cirugía para remover el testículo por medio de una incisión en la ingle se llama orquiectomía inguinal radical. Los hombres pueden tener la preocupación de que al perder un testículo se afectará su capacidad de tener relaciones sexuales o de que serán estériles (que no podrán tener hijos). Sin embargo, los hombres con un solo testículo sano pueden todavía tener erecciones normales y producir semen.
- La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas y para reducir los tumores. La radioterapia es una terapia local; afecta a las células cancerosas sólo en las áreas tratadas. La radioterapia afecta las células normales tanto como las cancerosas y los efectos secundarios dependen principalmente de la dosis del tratamiento.
- La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas por todo el cuerpo. Los fármacos de la quimioterapia viajan por el torrente sanguíneo y al igual que la radioterapia afectan las células normales así como las cancerosas en todo el cuerpo.
Los hombres con cáncer testicular deberán discutir con el médico sus preocupaciones sobre la
función sexual y la fertilidad. Si un hombre va a tener un tratamiento que puede llevar a la infertilidad, seria conveniente informarse con el médico sobre los bancos de semen para congelar su semen antes de realizar el tratamiento, de esta manera permitir tener hijos después de haber perdido la fertilidad.