Las cifras de violencia generadas por la delincuencia son alarmantes y no vemos una política para resolver este problema por parte del estado venezolano.
Aunque el problema de la delincuencia desbordada data desde hace mucho, este se ve agravado con la inacción y en ocasiones una actitud permisiva por ejemplo con la delincuencia-terrorismo en la frontera (FARC y ELN) del actual estado venezolano, que no ha dispuesto de una política firme para abordar este flagelo que recientemente ha enlutado a las familias venezolanas, el deber de este estado incapaz es el de hacer cumplir las leyes y proteger al ciudadano de a pie, ese que no puede pagar un servicio de vigilancia o un escolta o un regimiento militar para cuidarle las espaldas.
Es totalmente inaceptable que un gobierno dirigido por militares tenga al pueblo venezolano abandonado y a merced de la delincuencia, sería bueno saber el concepto de seguridad que estos militares manejan, en todo caso no es el imperio el que acabará con este país, es la pérdida de los valores y de la humanidad, porque comprar chatarra militar rusa que no nos va a defender contra una guerra asimétrica que ya estamos viviendo día a día, en donde la amplia ventaja la tiene la delincuencia.
Lo lamentable de todo esto es que la ley se aplica con todo su peso contra periodistas, empresarios y opositores políticos al régimen, mientras que la delincuencia se desborda ante un estado de indefensión creciente y una ineficacia impresionante por parte del estado venezolano.
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