En el seno de la Asamblea Nacional hay preocupación por lo poco que se ha avanzado en el sector inmobiliario puesto que la legislación y las condiciones económicas solo le sirven a la clase media y alta. Los parlametarios, aducen que es falta de información pero las cifras económicas dicen otra cosa.
Las familias pertenecientes a las clases media y alta son las más favorecidas por la cartera de créditos de la banca venezolana, según las estadísticas del Banco Nacional de la Vivienda y Hábitat [1], las familias con ingresos menores a siete mil bolívares fuertes, que incluyen los que reciben subsidio del estado, sólo se ha cumplido la cuota de préstamos en un 74%. Por el contrario, para grupos familiares que generan ingresos entre siete mil y dieciséis mil bolívares, han recibido una mayor cantidad de créditos que lo estipulado, la cuota ha sido cumplida en un 130%.
Esto demuestra un mecanismo de otorgamiento de crédito regresivo, pues los grupos que menos tienen reciben menos y los grupos que más tienen reciben más.
De acuerdo a las cifras de Banavih [2], desde el año 2005 hasta el 30 de octubre del presente año, 205 mil sesenta y cuatro familias se han beneficiado de recursos provenientes del Fondo de Ahorro Obligatorio para la Vivienda (FAOV). Siendo 28.695 familias beneficiarias en lo que va de año, representando un monto de 2.900 millones de bolívares del FAOV.
A pesar del esfuerzo del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih), su gerente de Valores y Créditos, César Zambrano, afirma que aproximadamente existe un déficit habitacional de 2 millones de viviendas.
El hecho de que luego de un boom petrolero de 425 mil millones de dólares, exista una crisis habitacional de tal magnitud, tiene múltiples explicaciones, entre ellas la debilidad del crecimiento en esos años.