La mañana del 18 de octubre de 1945 comenzo una insurrección cívico-militar liderada por Rómulo Betancourt y Marcos Pérez Jiménez que llevaría a deponer al poder al general Isaías Medina Angarita.

Los miembros de
Acción Democrática lo bautizaron como "Revolución", pero fue en realidad un golpe de Estado cívico-militar, que tuvo como principales cabecillas a
Rómulo Betancourt y
Marcos Pérez Jiménez. Aunque no se pueda afirmar que el
18 de octubre haya sido un proceso revolucionario, es seguro que se produjo la finalización de una etapa de nuestra historia política iniciada el
22 de octubre 1899 con la llegada de los Andinos al poder, y el comienzo de otra, en la que estarán presentes nuevos actores.