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Hospitales en Venezuela

Igualdad de trato en bancos y hospitales venezolanos

Publicado por Colaboradores, el Miércoles, 2 de septiembre del 2009 a las 13:37
Archivado en: Reflexiones, Vida y Salud| Comentarios (4)

Denuncia enviada por un lector: "Trata a tus iguales como tal, Es preocupante la discriminación en la atención al público en clínicas y bancos según su ubicación geográfica".

Sí acudes al Banco Exterior de San Martin, recibes un maltrato por pertenecer al oeste “parece ser la norma” si acudes al Banco Exterior de “Los Dos Caminos” la atención es amable y pertinente. Si acudes a la Clínica ubicada en el este, recibes un trato amable y cordial. Sí acudes a la Clínica “Vista Alegre” te tratan como Paria desde las enfermeras hasta el personal que atiende en Admisión.

Se refiere el título "Trata a tus iguales como tal", a las tres escenas a continuación:

  1. Escena: “Un paciente debe administrársele alimento a través de una 'Vía', el familiar acude a solicitar que las enfermeras le suministren el mencionado alimento. Respuesta recibida “Ustedes tienen que aprender a dárselo” el no tiene enfermera privada, bueno, cómo van hacer para dárselo en casa……
  2. Escena: Se acude al departamento de admisión (de un Hospital) a cancelar un cobro que solicitan para darle egreso al paciente, “luego de culminar dos pólizas de seguro” una persona en admisión de manera grosera dice “Vengan a las dos” y eran las Doce y cuarenta…. Finalmente tiene que acudir un médico para que fuese aceptado el dinero y finalmente entregar la boleta de salida…
  3. Escena: En el Banco Exterior de San Martin a las diez de la mañana sólo atiende una cajera, el tèrmino “atiende” es un decir por cuanto la misma, no da respuestas concretas a los plantemientos del cliente pero sí trata de manera grosera a quién le consulte algo.

Estas tres escenas me llevan a la conclusión que las personas dan trato diferente según sea el oeste o el este donde estén atendiendo a los usuarios y ¿Por qué?... Si tengo póliza de seguro y dinero es porque trabajo, si hay un personal en bancos o en clínicas es porque trabajan, entonces cuál es la diferencia entre los que trabajamos en el oeste y los que trabajamos en el este, somos nosotros mismos los que discriminamos, separamos, y atendemos a los demás..

¿Por qué no tratarnos como iguales?

Lic. Jael M. Arena

Historias en hospitales de Venezuela (breves realidades)

Publicado por Colaboradores, el Lunes, 20 de julio del 2009 a las 23:59
Archivado en: Vida y Salud| Comentarios (10)

Anegdotas en hospitales venezolanos como internista, estudiante de medicina y como médico. Situaciones con pacientes de SIDA, meningitis, cancer, problemas cardiacos y hasta el asunto de las relaciones entre médicos y enfermeras.

Bueno… amigos, ¿qué les puedo decir?

Durante una experiencia de tantos años son muchas las anécdotas que puede pueden reunirse: algunas de ellas llenas de alegría, otras de asombro, muchas están llenas de tristeza, pero todas, definitivamente, están llenas de crecimiento y educación.

Recuerdo una vez estando de guardia y estudiando 5to año –era lo que en el argot estudiantil un “externo”-, llegó a la emergencia de mi siempre querido y recordado “Hospital Vargas” un paciente masculino y muy joven con SIDA. Él estaba en muy malas condiciones: era una época en la que no existía el tratamiento antirretroviral de alta eficacia y la expectativa de vida de los pacientes no era prometedora. Venía él con múltiples problemas entre los que destacaban meningitis por criptococos –un tipo de hongo-, neumonía, sarcoma de Kaposi, herpes genital y pare UD de contar…

El pobre hombre murió poco tiempo después en la misma emergencia. Fue un muerte dolorosa pero habitual para ese momento para este tipo de pacientes –hoy la historia es otra con el tratamiento alta eficacia gratuito y entregado en las instituciones públicas de salud-. De modo que para el personal médico y para mí, un “externo”, era algo común. Lo realmente impactante del caso fue cuando el hermano del paciente fue informado del fallecimiento de este… aquel hombre se acercó a su hermano y con ese tipo de llanto sosegado, silencioso, ese llanto del resignado, del agradecido por un desenlace final, acarició el cabello del difunto dándole la despedida… Fue insoportable para mí y para el residente del 3er año que me supervisaba y nos dimos la vuelta para irnos y llorar sin que nadie nos viera.

En otra ocasión recuerdo que siendo estudiante de 6to año, lo que en términos de la universidad nos designaba como “internos”, tenía a una paciente anciana hospitalizada en las salas de medicina interna con una enfermedad terminal: algún tipo de cáncer que por el tiempo no recuerdo pero que en todo caso, resulta innecesario recordar…

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