Varios
Vitamina K, indispensable para la coagulación en el organismo
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Conseguir una dieta rica en vitaminas y minerales es muy importante y es importante consumir cada uno de los diferentes tipos de vitaminas y minerales realizan diferentes trabajos importantes en el cuerpo.
Si bien todos nosotros recordamos tomar vitamina C y sabemos la importancia de comer naranjas y limones para tal fin, hay muchas vitaminas y minerales más que olvidamos o que no sabemos cómo obtener.
Una de las funciones de la vitamina K es ayudar a provocar la coagulación sanguínea y por lo tanto prevenir el sangrado, que es un resultado de la reacción de la vitamina K con el ácido glutámico. Las dietas bajas en vitamina K, pueden causar sangrados frecuentes de nariz, mayor sangrado menstrual, moretones, anemia hemorragia, y más.
La vitamina K ayuda a impedir la formación excesiva de osteoclastos que son las células que eliminan los minerales de los huesos. De esta forma pueden ser utilizados para otras funciones. Al mismo tiempo vitamina K ayuda al cuerpo a utilizar osteocalcina que ayuda a formar proteínas utilizadas en los huesos.
También ayuda a prevenir la calcificación de los tejidos - la acumulación de un exceso de calcio. Esto puede evitar las enfermedades cardiovasculares tales como: ataques cardíacos o derrames cerebrales.
La vitamina K no es clásicamente considerada un antioxidante, pero algunos casos se han demostrado que es útil para ayudar a proteger las células contra el estrés. Puede sayudar a reducir la inflamación tras un golpe. Finalmente la vitamina K se ha relacionado con la formación de la vaina de mielina que envuelve las neuronas y las protege ayudando en la transmisión de señales.
Cáncer, principal causa de muerte mundial
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El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo; en 2008 causó 7,6 millones de defunciones. La OMS apoya a la Unión Internacional contra el Cáncer y promueve medios para aliviar la carga mundial de la enfermedad.
La prevención del cáncer y el aumento de la calidad de vida de los enfermos son temas recurrentes. La ampliación del acceso a vacunas costoefectivas para prevenir las infecciones asociadas al cáncer y la disponibilidad universal de programas costoefectivos de cribado del cáncer pueden contribuir a reducir la mortalidad por esta enfermedad.
La mortalidad por cáncer también se puede reducir si los casos se detectan y tratan precozmente mediante programas de cribado y diagnóstico temprano. Estos programas son especialmente importantes en entornos con escasos recursos en los que la mayoría de los pacientes se diagnostican y tratan en estadios muy avanzados. En los programas de cribado se realizan pruebas en poblaciones sanas para detectar signos de cáncer o lesiones preneoplásicas y remitir rápidamente a esos pacientes a servicios donde se pueda establecer el diagnóstico e iniciar el tratamiento.
Datos y cifras
El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo; en 2008 causó 7,6 millones de defunciones (aproximadamente un 13 % del total).
Los que más muertes causan cada año son los cánceres de pulmón, estómago, hígado, colon y mama. Los tipos de cáncer más frecuentes son diferentes en el hombre y en la mujer.
Aproximadamente, un 30 % de las muertes por cáncer son debidas a cinco factores de riesgo conductuales y dietéticos: índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y consumo de alcohol.
"">El consumo de tabaco es el factor de riesgo más importante, y es la causa del 22 % de las muertes mundiales por cáncer en general, y del 71% de las muertes mundiales por cáncer de pulmón.
Efectos de la radiación de teléfonos móviles en la salud humana
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Los dispositivos de telefonía celular hacen uso de radiación electromagnética en el rango de las microondas, lo que puede llegar a tener efectos adversos en la salud humana.

Durante la primera década del siglo XXI se han formado debates y controversias respecto de los posibles efectos de la radiación que emiten los teléfonos celulares y otros dispositivos inalámbricos en la salud humana. Según la UIT, actualmente existen casi tantas suscripciones de dispositivos móviles en el mundo, como la cantidad de personas que lo habitan [1]. Muchos estudios se han realizado, mientras que algunos sugieren posibles efectos adversos, otros estudios han arrojado resultados en contrario.
Para comprender sus posibles riesgos a la salud es necesario observar un punto básico en las comunicaciones inalámbricas. [2] Todos los dispositivos móviles emiten bajos niveles de frecuencias radiales (RFs) hacia el ambiente, se trata de una forma tenue de radiación electromagnética que puede ser absorbida por el cuerpo humano. La fuente de estas emisiones suele ser la antena (interna o externa) del equipo, que usualmente se mantiene muy cercano al cuerpo de los usuarios, especialmente a la cabeza (durante la conversación).
Las tasas de estas emisiones de radiación electromagnética de los dispositivos móviles se miden mediante la tasa de absorción específica (o comúnmente, SAR, del inglés: specific absorption rate). La regulación para la medida del valor SAR y sus máximos admisibles es establecida por la ANSI, IEEE y la ICNIRP. En los Estados Unidos por ejemplo, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) exige que los teléfonos presenten un valor de SAR igual o inferior a 1,6 vatios por Kilogramo (W/Kg), mientras que la Unión Europea fija 2 W/Kg como límite, por dispositivo. De esta forma puede investigar el nivel de SAR en su dispositivo móvil antes de adquirirlo. Los teléfonos BlackBerry se encuentran entre las tasas SAR más altas y los Samsung Galaxy entre las más bajas.
Con respecto a los posibles efectos adversos que se le atribuyen a las radiaciones emitidas por los dispositivos móviles se encuentran: cáncer y efectos carcinógenos en general, osteoporosis, cataratas, efectos cognitivos, efectos en el sueño, depresión, diabetes, pérdida de la memoria, dolores de cabeza, alteraciones genéticas, alteraciones hormonales, efectos térmicos en la cabeza y en el cuerpo, efectos negativos en la barrera hematoencefálica, entre otros.
Reglas ortográficas: Uso correcto de la Y y la LL (ye, elle)
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Conozca las reglas ortográficas para el uso correcto de la letra "Y" y el dígrafo "Ll" que que son causa frecuente de errores ortográficos.

La letra "Y" es la vigesimosexta letra del alfabeto español. Suele llamarse "i griega" o solo "ye", pero las reglas de ortografía 2010 de la RAE proponen este último como nombre para esta letra. La "y" tiene dos sonidos: el de vocal y el de consonante, por lo cual puede confundirse con la "i" y la "ll" en la escritura. Al final de palabra y como conjunción tiene sonido vocálico; al principio o en medio de palabra, es consonante. La "y" proviene de la letra griega ípsilon (Υ υ). Inicialmente los romanos la transcribieron con el grafema 'v'. En el año 1726, la Real Academia Española separó los usos de las íes (antiguas íes latinas) y las yes (antiguas íes griegas) indicando que la "i" se empleara solo como vocal.
El dígrafo "Ll" fue considerado -entre 1803 y 2010- como la decimocuarta letra del alfabeto español y su undécima consonante, pero ya no lo es. Con la publicación de la Ortografía de 2010, tanto la "ch" como la "ll" dejaron de considerarse letras individuales, y el alfabeto español ya no las incluye. No obstante, la "Ll" continua siendo parte de la escritura.
El uso fonético de estas letras puede ser similar cuando la "y" (ye) se emplea como consonante, lo que es otra causa frecuente de errores ortográficos. Se ven casos donde se intercambia una "y" por una "ll" o viceversa. Por ejemplo: atropeyar (atropellar), salpuyir (salpullir), caudiyo (caudillo), yama (llama) o hai (hay) son potenciales errores ortográficos. También es un error emplear la "i" para unir frases o palabras (libros i discos), cuando debe emplearse la "y".
Cómo prevenir riesgos cardiovasculares (colesterol, hábitos, diagnóstico)
Luchar contra los problemas de corazón es posible. Tan sólo hay que modificar algunos hábitos en nuestra rutina diaria y tener en cuenta que prevenir hoy supone disfrutar de buena salud mañana. Lea qué le daña y cómo prevenir la enfermedad.
Hay varios tipos de colesterol, principalmente se encuentran el colesterol LDL (siglas en inglés de lipoproteína de baja densidad) y colesterol HDL (siglas en inglés de lipoproteína de alta densidad).
Existen dos vías de entrada del colesterol, una es la fabricación por el propio organismo y otra, los alimentos. Generalmente el cuerpo humano produce la cantidad de colesterol que necesita, por lo que su consumo a través de la dieta no sería necesario. El cuerpo genera normalmente unos mil miligramos por día. De 400 a 500mg (o más) pueden venir directamente de la alimentación.
El colesterol es un alcohol esteroideo liposoluble. Está distribuido por todo el organismo, especialmente en la bilis, sangre, tejido cerebral, hígado, riñones, glándulas suprarrenales y en las vainas de mielina de las fibras nerviosas. Entre otras funciones, facilita la absorción y el transporte de los ácidos grasos y actúa como precursor en la producción de vitamina D en la superficie de la piel así como en la síntesis de algunas hormonas esteroideas.
Colesterol bueno, colesterol malo:
- El colesterol LDL es el que se encuentra en mayor proporción en la sangre. Si hay demasiado circulando por el torrente sanguíneo es peligroso porque se va depositando en la pared arterial y junto con otras sustancias puede ir formando placas de ateroma. Es lo que se conoce como aterosclerosis.
- Un cúmulo de ateroma puede obstruir una arteria y dejar sin riego sanguíneo una parte del organismo produciendo desde una trombosis a un infarto de miocardio, según donde se origine el trombo.
- El colesterol HDL tiene un efecto protector, pues se encarga de transportar el exceso de colesterol desde la sangre hasta el hígado. Una vez en este órgano, es eliminado o utilizado para producir otros compuestos del organismo. Cuanto más elevada es la cantidad de HDL menor es el riesgo de padecer enfermedades coronaria.
- Otra sustancia que también hay que tener en cuenta son los triglicéridos que están compuestos por un ácido graso y glicerol. Se sintetizan a partir de la mayoría de las grasas animales y vegetales y unidos a proteínas, forman las lipoproteínas de alta y baja densidad.
- Un nivel elevado de colesterol LDL constituye un alto riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, por esto se le llama 'colesterol malo'. El 'colesterol bueno' el HDL al retrasar el crecimiento de las placas de ateroma y ayudar a la eliminación del nivel de colesterol en sangre, previene las patologías cardiovasculares.
- El colesterol bueno (HDL) sería como el desatascador que arrastra el tapón de suciedad (‘colesterol malo’) que obstruye la cañería y no deja circular el agua que se necesita para que funcione bien un hogar. El aumento de triglicéridos también es perjudicial, aunque generan menos ateromas que el colesterol LDL, combinados con una baja cantidad de HDL se aumenta la probabilidad de desarrollar aterosclerosis.
- Los alimentos animales que lo contienen son especialmente: la yema de los huevos, carnes, pescados, productos lácteos enteros, vísceras, embutidos, etc. Los alimentos de origen vegetal no contienen colesterol, incluso algunos alimentos (el aceite de oliva) ayudan a reducir sus niveles. El excesivo incremento de colesterol y triglicéridos en sangre puede ser producido por enfermedades hereditarias aunque en muchos casos la causa es desconocida.
El corazón, maquinaria del organismo
El cuerpo humano contiene billones de células. Todos los tejidos, órganos y sistemas de nuestro organismo están formados por estas unidades funcionales que necesitan un constante aporte de oxígeno y nutrientes para vivir.
El aparato circulatorio, a través de su complejo sistema de arterias, venas, vasos y ramificaciones, se encarga de que este suministro sea constante y la sangre pueda alcanzar cada una de las pequeñas partes que componen nuestro organismo. En este proceso es fundamental la labor del corazón, el principal órgano del sistema circulatorio, que, a través de su bombeo, permite el riego sanguíneo por todo el cuerpo.
Desde que nacemos hasta que morimos, esta pequeña 'bomba' no deja de latir: 65 veces por minuto, 3.900 a la hora, 93.600 al día... En cada uno de sus movimientos mueve, aproximadamente, 120 centímetros cúbicos de sangre. Lo necesario para que podamos seguir sintiendo, mirando, andando... viviendo.
Anatomía - Estructura
El corazón está situado en el centro del pecho, justo entre los pulmones y detrás del esternón. Es del tamaño de un puño, pesa alrededor de 300 gramos y tiene forma de cono. Este músculo está rodeado y protegido por un tejido llamado pericardio.
El corazón está dividido en cuatro cavidades, las dos superiores se denominan aurículas y las dos inferiores ventrículos. Cada aurícula se comunica con el ventrículo inmediatamente inferior; sin embargo, una pared muscular llamada tabique separa entre sí a las aurículas y los ventrículos o, lo que es lo mismo, divide al corazón en dos partes incomunicadas: la derecha y la izquierda. Esta división permite que la sangre nutritiva y rica en oxígeno nunca llegue a mezclarse con la sangre, cargada de dióxido de carbono y otras sustancias de desecho, que va de camino al pulmón para volver a oxigenarse.
Reglas ortográficas: Uso correcto de la CC (doble c) y la X (equis)
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Conozca las reglas ortográficas para el uso correcto de las letras "B" y "V" que debido al mismo sonido que producen y su uso similar, son frecuente causa de errores ortográficos.

La letra C (ce) es la tercera letra del alfabeto español y la segunda consonante. La letra "C" proviene de la letra "G", a la que los semitas llamaban gimel, y que podría haber representado simbólicamente a un camello. Este símbolo fue a su vez, posiblemente adaptado de un jeroglífico egipcio. Posteriormente la gamma griega (Γ) fue adoptada por el alfabeto etrusco para representar la /k/ (ka). La letra "c" que hoy conocemos deriva del latín, en la que vacilaba entre una /k/ (velar, como en "casa") y una /k/ palatal (como la /k/ de "quiero"). La letra "g" también llegó a adoptar dos variantes: velar (como en "galgo") y palatal (como en "guiemos" pronunciado rápido). Esta vacilación velar/palatal fue heredada del latín vulgar por lenguas romances (español, francés, italiano).
La letra X (equis) es la vigesimoquinta letra y la vigésima consonante del alfabeto español. Se corresponde con la letra X del alfabeto latino o griego moderno. Su pronunciación habitual es [ks] o [ɣs], representando la suma de dos sonidos, generalmente con un sonido similar a la doble c (cc). Al principio de palabra, la equis se pronuncia con el valor fonético [s] (como en xilófono: siˈlofono). Aunque se desconoce el origen exacto del signo X, posiblemente se derivó de un Jeroglífico egipcio (Pilar Dyed) hacia el alfabeto protosenítico (S) y el alfabeto fenicio (X samek). La letra X que conocemos proviene del latín ex (eks) que a su vez derivó de alfabetos griegos (Ji) y etruscos (X).
A través de la letra "c" se forman algunos dígrafos como la "ch" (che) y la "cc" (doble c) cuyos fonemas pueden ser variados. La "cc" por ejemplo puede tener un sonido similar a la "x" cuando une dos vocales (ej: acción, fricción) y esto suele causar errores ortográficos como "axión" o "frixión". Pero tanto la "cc" como la "x" tienen usos especiales que son sencillos de recordar. Mientras la "cc" se emplea generalmente en palabras cuya familia contenga o "cc" o "ct", la "x" suele emplearse en palabras con los prefijos "ex" y "extra", así como antes de las letras combinadas "pr" o "pl".
Reglas ortográficas: Uso correcto de la letra H (hache)
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Conozca sobre la silenciosa letra "H" del alfabeto español, cuando se usa y cuando debe evitar su uso. El uso de la "h" es otra causa de frecuentes errores ortográficos.

La letra "H" (hache) es la octava letra y la sexta consonante del alfabeto español, así como del alfabeto latino. El origen de la "h" se remonta al alfabeto proto-semítico del IV milenio a. C (4000-3000 a. C.) que constituye una aproximación (hipotéticamente) reconstruida de la lengua madre que habría dado lugar a las lenguas semíticas (afroasiáticas) como el árabe, el amárico, el hebreo y el tigriña. En el alfabeto fenicio ya se encontraba el símbolo het que posiblemente heredó a su vez de un símbolo cerrado del alfabeto proto-semítico, y habría pasado a otras lenguas como la griega. La letra "H" que hoy conocemos en el alfabeto español se corresponde con la H del alfabeto romano, procedente de la eta griega (Η η).
La letra "H" no es realmente una consonante en el idioma español a pesar de ser descrita como una, sino que se trata solo de una aspiración. La "H" no se pronuncia y no representa ningún fonema (es muda), salvo cuando se encuentra junto a una "c" en el dígrafo "ch". También se pronuncia en algunas palabras extranjeras que se suelen emplear en el español como costumbre, como es el caso de la palabra hello (hola, del inglés). La aspiración de la "h" es un aumento de fuerza que da el aliento a una vocal o consonante, como cuando se usa en la interjección "ahh!".
La letra "h" es causa de numerosos errores en la escritura, bien sea por no usarla cuando es debido, o por agregarla a una palabra donde no se usa. Palabras como exhuberante, exhonerar, exhasperar y composiciones similares son errores ortográficos, ya que la letra "h" no aplica en estos casos. De igual forma ocurre con los verbos "haber", "hablar", "hacer", "hallar", y muchos otros. Es frecuente ver el uso de formas verbales sin una "h" al comienzo cuando efectivamente debería usarse una (ej: aver, aber, ablar, allar, ayar, acer, aser, etc).
Reglas ortográficas: Uso correcto de las letras B y V (be, uve)
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Conozca las reglas ortográficas para el uso correcto de las letras "B" y "V" que debido al mismo sonido que producen y su uso similar, son frecuente causa de errores ortográficos.

La letra "B" (be) es la segunda letra del alfabeto español y la primera consonante. Para distinguirla de la letra "V", también se la llama be alta, be larga, be grande o be labial. Las normas de la RAE 2010 proponen "be" como nombre único para esta letra. La letra "B" probablemente evolucionó del pictograma de una casa en los jeroglíficos egipcios. Para 1050 a.C. el alfabeto fenicio ya tenía una letra (la segunda de derecha a izquierda) en forma linear que servía como la bet, de la cual se originó la ß del alfabeto griego y la B del alfabeto latino, o romano. La "b" minúscula se deriva de los tiempos romanos, cuando los escribas comenzaron a omitir el circulo superior.
La letra V (ve, uve) es la vigesimotercera letra del alfabeto español. El sonido que produce la "V" es similar al de la "B", pero dependiendo de la localidad pueden notarse diferencias en su pronunciación. Para diferenciarse de la "B", tradicionalmente se le dice uve, ve baja, ve corta, ve chica, o ve pequeña. La RAE recomienda "uve" como nombre único para esta letra. La "V" y la "U" se consideraban variantes de la misma letra hasta la alta edad media cuando se comenzaron a diferenciar. La letra wau del alfabeto fenicio fue el origen de la ípsilon griega (Υ) de la que a su vez se derivaron las letras "U", "V", "Y" y "W" del alfabeto romano o latino, y del alfabeto español.
Es frecuente observar errores ortográficos en aquellas palabras que usan la "B" o la "V". Esto se debe en primer lugar a la similitud en el sonido que producen, y en segundo lugar a que el empleo de estas dos letras es intercambiable en diferentes formas verbales de una misma palabra. Así podemos ver que "estábamos" se escribe con "B" y "estuviste" se escribe con "V". Entre los tantos errores ortográficos que se suelen realizar con estas letras están aver, estava, preber, probocar, abrasibo, y un largo, largo etcétera. Los verbos "andar", "estar", "haber" y "tener" son especialmente propensos a errores en sus diferentes conjugaciones.
Beneficios y Propiedades del Estragón
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El estragón es el condimento indispensable en cualquier salsa francesa. Potencia las salsas con mostaza. Se puede preparar vinagre y aceite aromatizado con estragón, es delicioso y original.
El estragón Se puede utilizar con ensaladas, con tomates, con carne, pescado, pollo huevos, conejo, marisco, setas. Esta planta, también llamada dragoncillo, tiene su origen en oeste asiático y de Rusia, donde los cocineros lo utilizaban mucho. Luego los árabes lo adoptaron y lo llevaron a Francia en el siglo XVII, donde se convirtió en un condimento esencial de su cocina y de ahí se extendió a todos los países mediterráneos. Esta planta es una de las más utilizadas.
Su aroma es picante y anisado, con un toque a heno. Y sabe a anís y a pimienta, aunque es un sabor delicado, es bastante marcado. La mejor manera de tomarlo es fresco, aunque se seca en verano y se conserva en tarros, para su uso posterior.
La planta: Esta planta tiene su origen en oeste asiático y Rusia. Sus hojas son de forma alargada y puntiagudas. La planta puede llegar a medir hasta 1 m de alto.
Existen dos variedades:
- Estragón francés: Es fino y aromático y su sabor es dulzón a anís y vainilla, nunca amarga.
- Estragón ruso: Es más intenso y áspero, amargo un poco, es aceitoso y abre el apetito.
Partes de la planta utilizadas: Se utilizan las hojas verdes, es cuando tienen más sabor, aunque se secan en verano guardándose en tarros herméticos para su uso posterior.