Como si no fuese suficiente que una joven en Florida, EEUU condujera un auto ajeno a 160 Km/h, lo hacía bajo efectos del alcohol.
La conductora de 11 años de edad, cuya identidad no fue revelada por tratarse de una menor, fue detenida por la policía luego de conducir un Chevy Monte Carlo propiedad de un pariente cercano, a una velocidad de 160 Kilómetros por hora y en evidente estado de ebriedad.
La historia comienza cuando los policías se percataron del exceso de velocidad de un vehiculo al que llamaron la atención con luces y sirena. Acto seguido, el auto, perseguido por la policía,
aumentó la velocidad hasta que chocó con otro vehiculo y se estrelló cerca de unas torres de apartamentos de playa.
La sorpresa vino cuando un policía, con arma en mano, quería reprender fuertemente al conductor y se dio cuenta que éste era nada mas y nada menos que una joven de 11 años y que claramente se encontraba bajo los efectos del alcohol.
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La conductora fue inmediatamente trasladada al hospital para tratar sus heridas leves, y sin saber a ciencia cierta como consiguió la bebida alcohólica que ingirió, se sabe que tenía suficiente grado de alcohol en la sangre como para considerarse conducción ebria aunque se hubiese tratado de un adulto. Aún así, no será acusada por ingesta de alcohol, sino por exceso de velocidad, de huir del accidente y de conducción temeraria. Extrañamente los cargos no incluyen que es menor de edad y que aún no posee licencia de conducir, pero vale suponer que con los que tiene, basta para que aprenda la lección.
Reflexión para este post: ¿sabe usted que está haciendo en este momento su hijo? ¿Tiene bien guardadas las llaves de su auto y esa botella de whisky o de ron de la fiesta anterior? Habría que ver como es el entorno social de la conductora de 11 años, pero más vale aprender de los errores de los otros antes de los nuestros.