Técnicamente, lo que Edwards hacía era crear condiciones que limpiaban el cerebro para que la mente aceptara una nueva programación. El problema era que las nuevas órdenes eran negativas. Les podía decir: "¡Sois pecadores, estáis destinados al infierno!" El resultado fue que una persona se suicidó y otra intentó hacerlo. Y los parientes del suicida contaron que ellos estaban también tan profundamente afectados que, aunque habían encontrado la "salvación eterna", estaban obsesionados con la diabólica tentación de acabar con sus vidas.
LAS TRES FASES DEL CEREBRO
Aunque los cristianos fueran los primeros en formular con éxito el lavado de cerebro, hemos de mirar a Pavlov, el científico ruso, para obtener una explicación técnica. En los primeros años del siglo, su trabajo con animales abrió la puerta a ulteriores investigaciones con seres humanos. Tras la revolución rusa, Lenin vio rápidamente el potencial de la aplicación de las investigaciones de Pavlov a sus propios fines. Pavlov identificó tres estadios diferentes y progresivos de la inhibición transmarginal.
El primero es la fase EQUIVALENTE, en la que el cerebro da la misma respuesta a estímulos débiles o fuertes. La segunda es la fase PARADÓJICA, en la cual el cerebro responde más activamente a los estímulos débiles que a los fuertes. Y la tercera es la fase ULTRA- PARADÓJICA, en la que las respuestas condicionadas y los patrones de comportamiento pasan de positivos a negativos o de negativos a positivos.
Con la progresión a través de cada fase, el grado de conversión se hace más efectivo y completo. Las formas de conseguir la conversión son muchas y variadas, pero el primer paso habitual en el lavado de cerebro religioso o político es trabajar con las emociones del individuo o del grupo hasta que alcanzan un nivel anómalo de ansiedad, miedo, excitación o tensión nerviosa. El resultado progresivo de esta condición mental es la disminución de la capacidad de juicio y el incremento de la sugestibilidad.
VERDADEROS CREYENTES Y MOVIMIENTOS DE MASAS
Sobre las personas que son más vulnerables a ella y acerca de los movimientos de masas, estoy convencido de que al menos un tercio de la población es lo que Eric Hoffer llama "creyentes verdaderos". Son seguidores...gente que quiere entregar a otros el poder, ser convencidos. Están buscando respuestas, sentido a las cosas y una iluminación que proceda de fuera de sí mismos.
Hoffer, que escribió EL VERDADERO CREYENTE, un clásico en movimientos de masas, dice "los verdaderos creyentes no pretenden potenciar ni mejorar su propio yo, sino que están deseando librarse de un yo no querido. Son seguidores, no porque deseen avanzar ellos mismos, sino porque eso puede satisfacer su pasión de renunciar a su yo". Hoffer dice también que los verdaderos creyentes "están eternamente incompletos y eternamente inseguros".
La Mayoría Moral está construida con verdaderos creyentes. Todos los cultos están compuestos de verdaderos creyentes. Se los puede usted encontrar en la política, la iglesia, los negocios y los grupos que trabajan por una causa social. Son los fanáticos de todas esas organizaciones. Los movimientos de masas tienen por regla general un líder carismático. Los seguidores quieren convertir a otros a su manera de vivir o imponerles un nuevo modo de vida --- si es necesario haciendo leyes que obliguen a los demás a adoptar su punto de vista, como se evidencia en las actividades de la Mayoría Moral.
Esto significa forzar con armas o con castigos, en realidad esta es la base que subyace en las obligaciones legales. La existencia de un enemigo común, un demonio, es esencial para el éxito de los movimientos de masas. Los renacentistas cristianos tenían a Satán en persona, pero eso no era suficiente: han añadido lo oculto, los pensadores de la Nueva Era y, por último, a todos los que se oponen a su mezcla de iglesia y política, como se evidencia en sus campañas políticas contra todos los que no están de acuerdo con sus opiniones.
En las revoluciones, el demonio es generalmente el poder establecido o la aristocracia. Algunas empresas de potencial humano son demasiado listas para pedir a sus miembros que se afilien a ellas, etiquetándose a sí mismos de ese modo como secta, pero, si miramos detenidamente, nos damos cuenta que el demonio es todo aquel que no ha seguido su entrenamiento. Hay movimientos de masas sin demonios, pero esos nunca llegan a mucho.
Los Verdaderos Creyentes son gente mentalmente desequilibrada e insegura, o personas sin esperanza o sin amigos. Gente que no busca aliados para amar, pero si para odiar o para obsesionarse con una causa. Y los que desean una nueva vida y un nuevo orden de cosas sienten que las viejas maneras deben de ser eliminadas antes de que su nuevo orden pueda ser construido.
Bibiografía: The Battle for Your Mind. By
Dick Sutphen.