Según nuevo decreto publicado en Gaceta Oficial (N° 38882) las empresas editoriales tendrán que conseguir un "certificado de no producción (nacional) o producción insuficiente" para importar libros, de lo contrario no podrán hacerlo.
Aunque los voceros del Gobierno Nacional aseguran que el decreto donde se regulará la importación de libros busca proteger la industria venezolana, muchas imprentas aún no dan abasto para cubrir la demanda y menos buscarán invertir en un momento en el que es cada vez mayor el numero de empresas que se nacionalizan.
La medida, de fecha de 3 de marzo de 2008 y destacada por la versión Express numero 471 de la revista Producto, dice que las empresas relacionadas en el área, deberán solicitar el certificado otorgado por el Ministerio de Industrias Livianas y el Comercio (Milco) a fin de "justificar la importación". El trámite, que es aparte al que hay que hacer con Cadivi para las divisas, dura 45 días, tiempo que es considerado como "lento" para las novedades en el país.
Lejos de eso, de regularse la "libre" importación de libros en Venezuela, ¿que nos quedará entonces? Porque si sacamos cuentas, no tenemos una cultura de investigación y otras naciones podrían aportar a ello, sin embargo, deberá pasar previamente por el filtro gubernamental. Lo otro sería invertir en mayores cantidades para producir en nuestro territorio, empero, el Gobierno Nacional no da las facilidades para que esto ocurra, y menos con las constantes amenazas del Poder Ejecutivo de nacionalizar o de fiscalizar cuanta empresa crea necesaria para el desarrollo del país.
Habrá que esperar a ver que repercusiones tiene esta medida en el sector académico, y hasta en el área de entretenimiento porque recuerden que los libros de Harry Potter -que tampoco es que hacen mucha falta, pero es allí donde existe el verdadero libre albedrío- se importan y no se producen en el país.