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18 de febrero de 1983: Viernes Negro

"Viernes Negro" es el nombre dado a un día que marcó el fin del dólar a 4,30 y una fuerte devaluación del Bolívar, con el consecuente deterioro de la economía.

El viernes negro durante el gobierno de Luis Herrera Campins marcó un hito en la economía venezolana
El viernes negro del gobierno de Herrera Campins, marcó un hito en la economía venezolana.

El Viernes Negro en Venezuela, se refiere específicamente al día viernes, 18 de febrero de 1983, cuando el bolívar sufrió una fuerte devaluación frente al dólar estadounidense.

El Viernes Negro representa un hito en Venezuela que cambió nuestra historia económica. Hasta ese día el dólar se cotizó libremente en el país al valor de 4,30 bolívares que había sido establecido en 1961 por el gobierno de Rómulo Betancourt a través de un Control de Cambio. Desde entones la devaluación constante del bolívar, complicaciones con el pago de la deuda externa, acelerado deterioro del poder adquisitivo y la implantación de un control de cambio llamado "Régimen de Cambios Diferenciales" (RECADI) –del cual se llegaron a conocer importantes casos de corrupción– por el gobierno de la época, hicieron desaparecer la estabilidad cambiaria de la moneda venezolana.

Al Viernes Negro de Venezuela le anteceden hechos tales como la caída de los precios del petróleo que llevó a las exportaciones petroleras de 19,3 millardos de dólares en 1981 a casi 13,5 millardos en 1983 (una caída del 30 por ciento) y el inicio de la crisis de la deuda en América Latina, produjeron una fuga de capitales de casi 8 mil millones de dólares y por ende el correspondiente descenso de las reservas internacionales, factores que hacían inminente una devaluación.

Los dos principales problemas de comienzos de los ochenta:

  1. La caída de los ingresos petroleros;
  2. La deuda externa;

Estos problemas tienen sus orígenes en la década anterior de los años 70. En cuanto al desenvolvimiento del PTB, mientras que en 1974 a 1976 creció en promedio de un 8% anual, para 1980, a pesar del segundo boom petrolero, decae en un (-2%). Una real contradicción de altos ingresos petroleros con un decrecimiento económico. Pérez Alfonso desde 1971, antes del primer gran boom de los precios del petróleo, fue persistente en la necesidad de disminuir los ingresos petroleros para así evitar la "indigestión económica", producto de las pocas posibilidades de ser absorbidos eficientemente por la economía. [2]

Los altos precios a los que había llegado el petróleo antes de la debacle produjeron políticas de sustitución y conservación en los consumidores, lo que produjo a partir de 1982 una caída en los niveles de exportación y en los precios. Junto a esta merma de los ingresos, fuga de capitales, caída general de nuestra economía y las presiones de la banca internacional que exigía el pago de los créditos cedidos en la década anterior, se produce un ambiente para inmediatos ajustes estructurales de la economía, que debían comenzar con la devaluación de la moneda y controlar la fuga de divisas. Sin embargo, estas medidas por representar un costo político y social no se realizaron sino hasta febrero de 1983. A finales de 1982 se intento palear la situación revalorizando el oro que el Estado poseía en las arcas BCV y a través del control de las divisas petroleras por parte de esta institución, que hasta ese momento eran manejadas por PDVSA.

El domingo 20 de febrero el Presidente Luis Herrera Campíns dictó un decreto de suspensión de la venta de divisa extranjera durante los días lunes 21 y martes 22; esta medida fue extendida posteriormente hasta el día 25 de febrero; y el día 22, por decreto presidencial, se establece el Régimen de Cambio Diferencial (RECADI) que "permitió" (pero nada fácil) el cambio de 4,30 bolívares por dólar sólo para los gastos corrientes, envío a estudiantes del exterior, amortización de las deuda pública interna y la privada externa y para las operaciones de la industria petrolera, del hierro y otros renglones.

El bolívar que durante veinte años había tenido una cotización de 4.30 bolívares (históricos) por dólar, es devaluado ese año a 7.50 bolívares por dólar.

Desde este día que se conoce como "Viernes Negro", la política monetaria en el país ha estado caracterizada por altas tasas de interés, alta inflación (actualmente la más alta de América y una de las mayores del mundo), devaluación, fuga de capitales, controles de cambio, corrupción, remuneración a ahorristas por debajo de la inflación e incertidumbre.

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