Un diputado adscrito al PSUV ha declarado públicamente sobre presuntos hechos de corrupción relacionados a la familia de Chávez, con su consecuente expulsión del partido de gobierno y acusaciones propias de corrupción.
Hace unos días, un diputado de la Asamblea Nacional, Wilmer Azuaje (del chavismo por cierto),
denunció con documentos en mano presuntos hechos de corrupción por la familia de Chávez, específicamente un cuerpo de nombre Néstor Izarra, por adquirir una finca valorada en 800 millones de bolívares. La respuesta como siempre ha sido la descalificación, denuncias de corrupción y expulsión del
PSUV.
Durante una entrevista a las afueras de la Maternidad Concepción Palacios (ver:
6 recién nacidos fallecidos) el Vicepresidente de la República, Ramón Carrizalez, aseguró que el diputado Wilmer Azuaje lanzó sus denuncias porque "huye para adelante al saber que se le investiga"... Que Azuaje:
"No tiene cómo justificar su nivel de vida y que a muchos registradores –como es el caso de la madre del diputado- se les destituyó por las groseras ganancias que tenían".
Ahora... Yo pienso: ¿Cuantas personas apegadas al gobierno como el diputado realmente pueden justificar sus altos niveles de vida?... ¿Cuantos funcionarios no tienen de esas ganancias "groseras"?...
La diferencia con este caso (y otros similares) va a terminar como el dilema del huevo y la gallina: ¿Los investigaban e hicieron las denuncias de corrupción?, ¿o hicieron las denuncias de corrupción y les pusieron finalmente el ojo contralor?... Cualquiera sea la respuesta implica corrupción en el seno del chavismo, claramente la diferencia es que tan profundo llega el agujero.