Las acostumbradas explicaciones en los envases de leche como "leche pasteurizada y homogenizada" han dado paso a "bebidas a base de lácteos" (entre otras cosas) que en muchos casos lo ingerimos pensando que es el líquido provenientes de las vacas.
Aún cuando muchos dicen que la escasez de leche ha mermado, estamos consumiendo marcas desconocidas, muchas de ellas extranjeras, que no son propiamente leche sino productos y bebidas a base de líquidos lácteos o que provienen de la soya. Savory, Zulia, Sofi, Huesitos (ésta última, la más común en los Mercal) son muestra de ello. Y entonces, ¿Dónde está la leche venezolana?
Algunos ganaderos del Zulia han comentado que aún con la liberación del precio, el negocio de la leche no alza vuelo debido a insuficiencia en distribución y trabas en importación. Otros son más sinceros y alegan que la leche en nuestro país, como tal, ha perdido la calidad de negocio y entonces ocurren par de escenarios: o la venden en otros países como Colombia y Brasil o simplemente, la botan (último escenario luego de haberla ofrecido a las queseras a precios altos y demás).
Ahora bien ¿Cubre nuestras necesidades nutricionales estas bebidas? Para empezar, estas mezclas aportan las mismas calorías que su equivalente en leche completa,
pero no el calcio [1]. Intentando comparar la tabla de nutrición de la marca Zulia con alguna leche completa distribuida en Venezuela, me topo con otra realidad: en nuestro país no hay un sitio estadal o de alguna empresa privada que maneje ese tipo de información. En la página Web del Instituto Nacional de Nutrición (INN) ente adscrito al Ministerio de Salud (Mpps), muestran proyectos a futuro y los planes "revolucionarios" pero ninguna tabla nutricional de algún producto con el que podamos contar, en este caso, de la leche.
Mientras tanto, seguimos ingiriendo bebidas que nos recuerdan a la leche en vez del líquido como tal, o por lo menos hasta que la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (PDVAL), nos "garantice el abastecimiento de los alimentos". [2]